Este 1.º de noviembre de 2026 se cumplen 103 años del nacimiento de Carlos Páez Vilaró. Nacido en Montevideo en 1923, el artista construyó una trayectoria que cruzó pintura, muralismo, cerámica, música, escritura y cine. Recordarlo es volver a una forma de crear que no se limitó a un solo lenguaje.
El candombe como encuentro
Su vínculo con las comparsas de los barrios Sur y Palermo y con el conventillo Mediomundo fue una parte importante de ese recorrido. Según la reseña de Uruguay Educa, colaboró en la preparación de las llamadas, decoró tambores y compuso candombes. La vida cotidiana de la comunidad afrouruguaya también encontró lugar en sus pinturas.
Mirar esa relación invita a reconocer, junto al artista, a las comunidades que sostienen esas expresiones culturales. El candombe no es solamente un motivo para representar: es una práctica colectiva, una memoria y una manera de encontrarse.
Una obra que también se habita
En 1958 comenzó a construir Casapueblo, en Punta Ballena. Aquel espacio reunió su casa y su taller y se convirtió, además, en museo de su obra. La construcción permite pensar la creación más allá del cuadro: también como un lugar que se recorre y se vive.
Su actividad tuvo proyección internacional. El Museo Nacional de Artes Visuales registra su participación en la Bienal de San Pablo de 1965 y en el Festival de Cannes de 1967, además de murales y exposiciones en distintos países.
Una fecha para volver a mirar
El aniversario propone algo sencillo: detenerse ante una obra, descubrir una etapa menos conocida o conversar sobre las imágenes que forman parte de nuestra memoria cultural. No hace falta reducir una trayectoria tan diversa a una sola postal.
En Desdeelpie seguimos recorriendo estas historias en nuestra sección de Efemérides.

